EL VERDADERO ALFONSO GRAU

La verdadera desGRAUcia no es llamarme como el hijoputa del ex-vicealcalde de Valencia, sino que exista gentuza como el ex-vicealcalde de Valencia.

Quién es Alfonso Grau...?

Tratar con Alfonso Grau es tratar con un fotógrafo de raza: no se sabe con precisión de qué raza, pero según todos los expertos estaría entre el galgo y el dálmata. En cualquier caso pertenece a una raza inquieta, de las que siempre van husmeando en busca de algo.
Grau es un artista auténtico, de los que no se disfrazan para aparentar ser algo distinto o para que su voz suene más grave y profunda. Por eso Grau es un artista con mayúscula, pero que pone la mayúscula donde a él le da la gana, que de algo tiene que valer ser artista.
Las fotografías de Grau, también conocidas como Fotograufías, se construyen sobre realidades superpuestas, y lo hacen de forma literal: Grau no utiliza jamás el fotomontaje.
Son juegos de palabras convertidos en imágenes, juegos de imágenes con sonido propio, resonancias en las que es indispensable la participación del espectador: Grau nunca retrata la realidad, trata con ella, a veces incluso la maltrata, y nos invita a los demás a participar en este juego.
Ese juego de dos direcciones con el espectador, ese doble trato de la realidad (re-trato), es el que Grau nos propone con cada uno de sus trabajos.
Grau se sale los márgenes de eso que llamamos lógica para tocar un poco las narices a los convencionalismos. No porque sea un espíritu asilvestrado, que también, sino principalmente porque se parte la caja haciéndolo.


Fernando Costilla

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Qué es la FotoGraufía...?

¿Por qué a los fotógrafos les gustará tanto fotografiar miserias, ancianos escasos de colágeno, gestos hieráticos, espacios ruinosos, campos yermos, cuerpos desnudos en actitud sufriente?.

¿Por qué amigos?, porque el drama -al contrario que el humor- está bien visto por el mundo del arte. Goza de su bendición.

De todos es sabido que a la hora de repartir Oscars, estos nunca acaban en manos de actores cómicos, sino en ese que se ha pasado las 3 horas de la peli afligido en una silla de ruedas escribiendo con su puto pie izquierdo o lloriqueando en un algodonal de Georgia (Atlanta), por ejemplo.

El humor no está bien visto, no se respeta en el mundo de las artes plásticas, pese a tratarse -como todos sabemos- de uno de los constructos más complejos que existen.

Y ahora díganme, ¿cuándo fue la última vez que se rieron en una exposición de arte?, nunca...?, pues quizá este sea el lugar adecuado. Significaría que lo ha LoGrau.

Cuando noten cómo los músculos de su rostro tiran de sus labios hacia arriba, achinándoles la mirada, piensen que están acometiendo uno de los actos más raros y subversivos que se pueden dar en el mundo del arte: LA RISA.


Blas Maza